El bloc del Coscu
 

Laboral
12/02/2009

ELS OPORTUNISTES NO DESCANSEN


Per Joan Coscubiela Conesa


Sembla increïble, però es real. Quan semblava que estaven tan desconcertats com tothom. els representants de la patronal es desperten i tornen a proposar la formula màgica de totes les crisis, el contracte amb una indemnització de 20 dies. I per reblar el clau i desviar l'atenció, el governador del Banc d'Espanya proposa que desapareguin les indemnitzacions per acomiadament.

No es possible trobar un exemple de més oportunisme que aquest. A més, intentant de nou confrontar a persones amb contracte indefinit amb les que el tenen temporal o estan aturades.

Dons bé, als oportunistes caldrà contestar-los de moment amb dades i arguments, que no ens falten.

La taxa de treballadors i treballadores amb contracte temporal no té res a veure amb la legislació laboral ni amb l'import de la indemnització per acomiadament. La prova del nou la tenim en que amb la mateixa legislació, a finals del 2008 Andalusia tenia una taxa de temporalitat del 38,8% i Catalunya del 19,4%. I per sectors, l'Agricultura el 60%, la Construcció el 45,6%, la indústria manufacturera el 18,8% i les activitats financeres i d'assegurament el 10,29 %. Aquestes dades son reiteratives s'agafi el període que es vulgui, en creixement o en crisis. La raó es molt evident, el nostre teixit productiu es bassa en sectors que tenen una forta inestabilitat productiva i estacionalitat i en canvi tenim molta menys presència en la indústria i en els serveis qualificats a les empreses.

Tothom hauria de tenir clar que els problemes de les empreses no estan en el marc laboral i menys en els costos laborals. Venen motivats per la paràlisi econòmica que viu el món i agreujats pels problemes de finançament. Uns problemes de finançament que no son de liquidesa dels bancs i caixes, perquè amb fons propis o amb els facilitats pel sector públic, directament o en forma d'avals podrien atorgar més finançament, si no de una manca total de confiança entre ells - ningú sap la merda que tenen els altres en els seus balanços i en ocasions ni la pròpia - i sobretot perquè han exhaurit el marge de riscos raonables que poden assumir, després de la bacanal immobiliària dels darrers 10 anys.

Que no ens enganyin. Reduir les indemnitzacions, sigui quina sigui la formula, no servirà per crear ocupació, perquè el coll d'ampolla no esta en els costos laborals - dels que la indemnització forma part - ni reduirà la taxa de temporalitat.

Només serviria per distribuir de manera més injusta els costos de la crisis, entre treballadors/res i empreses.

I això en qualsevol de les llengües del mon es diu ser uns oportunistes. Amb l'agreujant d'actuar, aprofitant-se de la sensació de desconcert de la ciutadania.





 


Comentaris
 


Comentari de Guillermo García
15/02/2009



undefined

Si los oportunistas no descansan, ¿por qué lo hacemos los demás? He leído con atención su artículo, siendo esta la primera vez que entro en su blog. No estoy en desacuerdo con la mayoría de las opiniones que expone, pero hay algo que me preocupa. Dice que «als oportunistes caldrà contestar-los de moment amb dades i arguments, que no ens falten», y añade más adelante que «Tothom hauria de tenir clar que els problemes de les empreses no estan en el marc laboral i menys en els costos laborals». undefinedCierto es que siempre es más convincente aportar datos. El problema aparece cuando estos datos son conocidos por todos, tanto por los de una orilla como por los de la otra. Aquí radica uno de los grandes problemas del momento (y que, desde luego, nos separa de otras épocas en las que no teníamos suficiente información ni modo de interpretarla). Todos sabemos qué está pasando. No solo desde el sindicato o la masa de trabajadores de este país, no tengo ninguna duda que en la patronal ya saben que el problema no es el coste del despido, faltaría más. Sin embargo, algo nos está ocurriendo, y, desde el sindicato, no somos capaces de dar respuestas. Estamos yendo a remolque de los acontecimientos. Algo está ocurriendo con esta crisis que sale de lo normal. No creo que sea su virulencia (cualquier crisis de subsistencias del Antiguo Régimen tenía consecuencias más graves), aunque sí considero que por el montante económico estamos ante el mayor engaño de la historia. Pero no es eso lo que me preocupa. Es la falta de acciones por parte de la ciudadanía occidental.


¿No habremos ido demasiado lejos con eso de la "clase media"? No nos engañemos. Salgo a la calle y no veo clase media por ningún lado. Nos han (y nos hemos) convertido en lo que no somos: siguiendo una argumentación a medio camino entre las tesis de Weber y de Marx, no tenemos propiedades (las tienen los bancos, como estamos advirtiendo en estos momentos) ni podemos vivir de rentas, ni somos pequeños empresarios, ni tenemos un trabajo de alto nivel adquisitivo, etc., etc. Es decir, no pertenecemos a la pequeña burguesía (de la grande ni hablamos). Sin embargo, y aquí nos encontramos el gran error, NOS COMPORTAMOS COMO SI LO FUÉSEMOS. Sentimos lo mismo que aquellos que poseen los medios de producción y el control político y judicial, padecemos de los mismos miedos y fobias, defendemos el orden tradicional como si nos fuese la vida en ello, ¿cómo si no puede explicarse que hace 4 meses no pudiésemos dormir porque necesitábamos que aumentase el fondo de garantía de depósitos bancarios? Ahora ya está en 100.000 euros por persona, asunto finiquitado y garantía del Estado (es decir, nuestra), pero ahora yo me pregunto, ¿quién tenía esa cantidad en el banco? En fin, podría poner más ejemplos, como la paradoja de querer salvar a toda costa esos mismos bancos de la quiebra, cuando resulta que los trabajadores debemos mucho más a los bancos, por efecto y gracia de las hipotecas, de lo que ellos nos deberían a nosotros en caso de quiebra.... Y así podría continuar con más contradicciones, aunque no es este el lugar.


Y ahora vuelvo al comienzo: ¿cuál es el papel del sindicato en este momento? Estamos dando respuestas siempre a remolque de los acontecimientos (léase, siempre a posteriori de propuestas sugeridas desde los sectores empresariales y sus defensores). Estamos en una gran crisis, con un coste para los trabajadores que tardaremos mucho tiempo en cuantificar, aunque no en padecer. Sin embargo, en todas las crisis hay oportunidades y creo que es el momento para que CC.OO dé un paso adelante y ocupe el vacío que ha dejado la izquierda política de este país. Creo que la situación aún no está madura, pero en poco tiempo va a estarlo. Tengo la duda de cuánto va a tensar la cuerda la oligarquía de este país (y de otros). Estoy seguro de que ellos no desean romperla, históricamente nunca lo han querido por razones obvias, pero no estoy tan seguro de que no nos convenga que efectivamente se rompa. Es más, cada día estoy más convencido de que sería el principio de un nuevo orden. Pero ¿lo desea mi sindicato?



Comentari de Joan Coscubiela Conesa
16/02/2009



Guillermo :

Comienzo por el final de tus comentarios. Desearlo creo sinceramente que sí. Al menos la mayoria de personas afiliadas, porque incluso en esto nuestra composición es muy plural. Comparto la mayoria de tus reflexiones, comenzando por las referencias a la clase media en un intento de negar la condición de clase de los trabajadores. Aunque  no es menos cierto que la sociedad se ha hecho muy compleja y hoy entre los propios trabajadores hay muchas diferencias de estatuts econòmico que hacen más díficil el proceso de cohesión, sobre todo en una sociedad en que impera la cultura de externalizar los riesgos y los costes hacia los otros. Pero el conflicto social es real y continua tan vivo como siempre. Algunos venimos insistiendo en esta ideologia des de hace mucho tiempo.

Sobre el papel del sindicato me gustaria aportar dos reflexiones. La primera es que no seria nada positivo para nadie que CCOO suplantara el papel de otras organizaciones sociales y políticas. Entre otras cosas porque muchos trabajadores, incluso afiliados nos podrian recordar que nuestra legitimidad la otorgan para desarrollar el papel de sindicato. Pero eso no impide por supuesto que en nuestra actuación planteemos con fuerza el tipo de sociedad que queremos y demos la batalla política - no partidaria - y ideológica. Aunque en ocasiones no lo parezca, lo hacemos cotidianamente cuando defemos una determinada política fiscal contra la desfiscalización de las rentas del capital o el patrimonio. O cuando defendemos el sistema sanitario público de acceso universal, incluidas las personas immigrantes en situación de irregularidad administrativa. O cuando batallamos pro la mejora de la enseñanza pública. O ahora intentando explicar las razones - no solo econòmicas, si no ideológicas - de esta primera crisis del modelo de globalización sin reglas y contrapoderes.
 
No es fàcil, porque en los últimos años se ha generado un fuerte desequilibrio entre las fuerzas de la economia y el mercado que actuan en una marco global y las fuerzas sociales o de la política que actuamos en marcos locales, regionales, nacionales o estatales.

Y en relación a la situación actual, creo sinceramente que dentro de la complejidad del problema la respuesta sindical, especialmente en Catalunya no ha sido  defensiva, aunque si de defensa de derechos. Si el Gobierno Zapatero ha rechazado las propuestas de facilitar y abaratar el despido de la patronal es entre otras cosas porque conoce nuestra posición y nuestra reacción si se decidiera a iniciar una reforma en este sentido. Las mobilizaciones frente a Felipe Gonzalez y Aznar son una buena vacuna frente a nuevas tentaciones. Si hoy los trabajadores de Nissan pueden negociar una salida para mantener la planta de Barcelona es gràcias a su lucha y también a una fuerte implicación del sindicato. Es cierto que en el caso de las personas que trabajan en la PIME es más complicado por la pròpia realidad de las empresas pequeñas.

Y  en eso estamos. Por eso hoy, nuestro secretario general, Joan Carles Gallego, ha anunciado en rueda de premsa conjuntamente con UGT una manifestación para el próximo 14 de marzo. Creo que es una buena oportunidad para levantar una fuerza sindical que haga que mientras dura el tsunami de la crisis - que no va a terminar pronto - los trabajadores podamos estar un poco más protegidos. Y sobre todo evitar que algunos intenten externalizar los costes de la crisis a los trabajadores.

Comentari de currante
22/02/2009



ahora CCOO y UGT apoyan la huelga de transportistas?????, o s acordais hace una año? que poca memoria teneis!!!, espero que os pase factura
 








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