dimecres, 20 de maig de 2015

PP: ENGAÑANDO HASTA EL FINAL

Como si lo llevara en los genes, el Gobierno del PP está terminando la legislatura tal como la comenzó, engañando a la ciudadanía, al menos intentándolo.
La lista de engaños de Rajoy y su Gobierno -creación de empleo, bajada de impuestos, no coste del rescate bancario- es tan larga que en ocasiones da la impresión que una parte de los ciudadanos se ha acostumbrado a ello, como pasa con las imágenes de dramas humanitarios.
Algo parecido o más grave sucede con la continua cascada de casos de corrupción y los intentos del PP y su Acorazada Mediática que pretenden generar la imagen de una corrupción que afecta a todos por igual. Tienen la esperanza que una parte de la ciudadanía que les vota piense algo así como: "corruptos por corruptos, sigo votando a los míos".
Por eso es muy importante hacer pedagogía de lo que está pasando en este final de legislatura y que los medios ayuden a ir más allá de la anécdota.
Mi percepción es que el Gobierno Rajoy ha puesto en marcha una estrategia que va por dos carriles, que aparentan - solo aparentan- direcciones distintas.
De un lado, ha puesto en marcha una campaña de barniz social con propuestas como el Plan de ayuda a la familia, con muchas declaraciones y pocos compromisos. Al mismo tiempo aparecen medidas de aumento del gasto público, como el Decreto Ley de "ayuda" al cine, que pretende tapar una nueva ampliación del crédito para gastos militares. Los dos Decretos Ley se convalidarán el jueves 28 de mayo.
Estas medidas de aumento puntual del gasto público no cuadran en absoluto con las previsiones de déficit público del Gobierno. Y tienen una característica, la de no restituir los derechos usurpados por el Gobierno Rajoy -prestaciones de desempleo, atención a la dependencia- sino atender a colectivos muy concretos con un gasto más simbólico que real. Parece que Rajoy intuye o sabe que muchos de los más perjudicados por sus medidas de recorte pueden haberse auto-excluido de la participación en elecciones. Es una tendencia antigua, pero que se puede acrecentar en este ciclo electoral.
Y lo más desapercibido de las políticas de Rajoy es el intento de apurar hasta el último minuto para sacarle el máximo rendimiento de su mayoría absoluta. Solo así se entiende la avalancha de Proyectos de Ley de final de legislatura -Ley de carreteras, Ley del sector ferroviario y una larga lista-.
Rajoy sabe que todo lo que no apruebe ahora no lo va a poder aprobar en la siguiente legislatura, porque no estará en el Gobierno o porque, estando, no tendrá mayoría para ello. Y sabe también de la dificultad para revertir las políticas que ahora está aprobando con su mayoría absolutista, dada la dispersión parlamentaria que se puede producir.
Sinceramente, cuando antes se acabe esta legislatura, menos daño podrá hacer el PP. Y el único camino es infligirle una dura derrota electoral en municipales y autonómicas.

3 comentaris:

Anònim ha dit...

Yo me pregunto.... ¿Es legítimo un gobierno sustentado por un partido financiado ilegalmente?
Mi grado de perplejidad y asombro ante las barbaridades que ocurren en este país del fútbol y la pandereta, sólo es comparable al cinismo del PP.
Saludos

Alba Dicesi ha dit...

Pero ya no cuela; por la simple razón de que en la calle hay otra realidad. Ahora bien con tantos años de persecución a las ideas políticas aun persiste el miedo a votar otra cosa que no lleve en su estandarte a la bandera, y el crucifijo. Y si eso lo unimos a que el país está lleno de acomplejados...
Rajoy es un pobre hombre que ha llegado a la política porque la izquierda perdió el norte y ha defraudado. Los españoles, en su mayoría, somos más demócratas y más decentes que los gobernantes que hemos tenido estos últimos años.
Las mentiras indignan cuando vienen acompañadas de la tomadura de pelo. Los discursos de Rajoy diciendo que ya estamos en vías de recuperación y que ya no se habla de paro averguenzan hasta a los que les han votado. Sobre todo porque muchos de ellos han sufrido la bajada de salario, la merma de poder adquisitivo o el paro.
Pero hay una singularidad en el ambiente que no se ha dado nunca, y es que la gente en general pide que los corruptos vayan a la cárcel y devuelvan lo robado.
Y eso es en gran medida lo que significa el cambio.

Alba Dicesi ha dit...
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