dimarts, 10 de març de 2015

HORAS EXTRAS Y DESEMPLEO MASIVO


En un momento de lucidez mental transitoria, Rajoy dijo aquello de que "la crisis es historia, pero sus consecuencias, no".

Fue el intento de atajar la indignación de una ciudadanía que se niega a ser engañada con la propaganda de la "recuperación". ¿Es posible distinguir entre la crisis y sus consecuencias? Por supuesto que sí, si se concibe una economía al margen de las personas, en la que priman los indicadores macroeconómicos o la evolución del IBEX 35.

Pero la frase en cuestión da para una reflexión en profundidad. ¿Cuál es la razón de que la recuperación no llegue a las personas? ¿Es una cuestión solo de tiempo? ¿Primero se recuperan los indicadores económicos y más adelante se benefician las personas? Pues me temo que la cosa no va por este camino.

Es muy probable que eso que se llamarecuperación” no llegue a una buena parte de los ciudadanos castigados por la crisis. La razón es obvia: gran parte de los graves problemas de aumento de pobreza, desigualdad, precariedad, no son solo fruto de la crisis, sino de las políticas que, de manera oportunista, se han puesto en marcha durante estos años.

Lo más grave de esta crisis no son los impactos inmediatos, puntuales, sino sus impactos estructurales. Los poderes económicos, sus representantes políticos y voceros mediáticos han aprovechado la crisis para imponer el programa máximo de los ultraliberales. Perdón, de los "ultraintervencionistas de clase".

En la agenda oculta de Rajoy y de la Troika, el principal objetivo ha sido avanzar en una sociedad con más desregulación y precariedad laboral, privatización de servicios públicos y reducción de derechos sociales y libertades fundamentales. Un Estado mínimo y autoritario en una especie de revival a comienzos del siglo XX.

Eso es la Reforma Laboral de PP-CiU y su demoledor ataque a la negociación colectiva, la privatización de AENA y lasLeyes Mordaza” o de reforma del Código Penal.

Pero además de agenda oculta, la crisis tiene efectos colaterales. Algunos incluso han superado las pretensiones de sus diseñadores.

Es el caso de la apuesta de la Reforma Laboral por el contrato a tiempo parcial desregulado como mecanismo de reparto insolidario del empleo. A corto plazo, la apuesta por el tiempo parcial tiene ventajas políticas para el Gobierno. De momento, aparece una "creación" de empleo en las estadísticas que no es real. Porque cuando el número de contratos de las estadísticas del Servicio Público de Empleo (SEPE) o los puestos de trabajo de la EPA se miden en términos de empleo equivalente a tiempo completo de la Contabilidad Nacional, la creación de empleo es mucho menor.

Uno de estos efectos colaterales es el aumento espectacular de las horas extras. Es cierto que la tendencia del tejido empresarial español a las horas extras es antigua. Existen razones de modelo productivo y también antropológicas.

Pero la Reforma Laboral, con la desregulación del contrato a tiempo parcial, el no control de horarios, las horas complementarias y las extraordinarias, ha abonado el terreno al abuso de las horas extras.

El resultado es demoledor por insultante. En una sociedad en que existen 4,5 millones de parados en búsqueda de empleo, la EPA detecta que en el 3er trimestre del 2014 en España se han realizado 5.299,2 miles de horas extras, de las cuales 2.748,8 ni tan siquiera fueron pagadas. Y en el cuarto trimestre de 2014 se realizaron 5.483,8 miles de horas extras, de las que 2.967,1 no se abonaron.

Aunque no puede hacerse una extrapolación simplista, estas horas extras equivalen a 135.000 contratos de trabajo a tiempo completo. Esta barbaridad no cae del cielo, sino que es una de las consecuencias de la apuesta del PP y CiU por la desregulación laboral, especialmente en materia de contratación y despido.

Y bajando a la realidad micro, la foto que se ve son muchas personas a las que en el momento de su contratación ya se les impone este injusto y feudal modelo de contratación. Un contrato a tiempo parcial que nace ya como a tiempo completo fraudulento.

Esta injusticia tiene un fuerte impacto en las mujeres, que acaparan el 70% de los contratos a tiempo parcial, la mayor parte de ellos no deseados, sino impuestos por la falta de otras opciones.  Por eso me ha parecido de un fariseísmo total que los responsables de estas tropelías legislativas se hayan rasgado las vestiduras con motivo del 8 de Marzo en relación a la desigualdad laboral de las mujeres.

Y esa es la razón por la que he presentado una Proposición no de Ley que se discute este jueves en la Comisión de Empleo del Congreso de los Diputados, en la que ICV-EUiA propone una serie de medidas en el terreno legislativo y en el de la inspección, y también del incentivo para intentar que una buena parte de estas horas extras se conviertan en contratos de trabajo.

No descubro nada si les digo que tengo pocas expectativas de un voto favorable por parte del Partido Popular. No ganaremos la votación, pero podemos ganar la batalla de las ideas. Y sobre todo, demostrar que que hay alternativas.

Es lo que hemos hecho el grupo de la Izquierda Plural durante toda la legislatura. No hemos callado; nos hemos opuesto a injusticias y tropelías y además hemos presentado centenares de propuestas alternativas. Ahí quedan, para quien las pueda apoyar cuando toca decidir cuáles van a ser las políticas de los próximos cuatro años.

Que cada uno asuma su responsabilidad.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Bon dia..
Lo pijor no son les hores extres sino les que es fan en negre i ademes en sectors tan importants com el bancari.
Jo treballe en una entitat bancaria resultant de les fusions i tot el mon degut a les exigencies de rendiment i exigencies de venda de products, necesitem treballar per les vesprades allargant la nostra jornada a vegades un 30, 40 o fins un 50 per cent.

El nostre horari es de 08:00 a 15:00, pero moltes vegades tenim que asistir a reunions comercials fora de les nostres oficines, establides per el "jefe de Zona" amb l'idea de vendremos que som uns privilegiats de mantindre el treball i no estar al atur.

si et fixes vorás moltes oficines bancaries amb gent treballant moltes hores per la vesprada, pero son hores en "black", no cotizades i la gent traga per por a perdre la feina.
Els sindicats callen i no mai he vist un inspector que aparega per estes entitats bancaries.

Molt diferent es si es trates de hosteleria, serveis, panaderies, etc.. a on si que apareixen amb ganes de ficar alguna sancio per incumplimente de contrat laboral.

No mai he vist a una entitat bancaria amb una inspeccio de treball, en quant al nombre de hores treballades..


CAJAMAR, CAIXABANC, BANKIA, etc.. son uns defraudadors brutals

Anònim ha dit...

El propi govern es fraudulent i els que el manen lògicament també.
El sistema està podrit d'arrels a les fulles.
El capitalisme no se'n surt. I cada vegada queden menys treballadors per explotar, però els que queden ho seran cada dia una mica més.

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