dimecres, 29 d’octubre de 2014

CLIMA Y ENERGÍA, SEGÚN RAJOY


Rajoy nos presenta las conclusiones del Consejo Europeo en materia de Clima y Energía, intentando que olvidemos su política energética. Una vez más, entre lo dicho y lo hecho cualquier parecido es pura coincidencia.

Durante toda la legislatura el Gobierno Rajoy ha continuado apostando por alargar la preeminencia de los combustibles fósiles. Se ha castigado las energías renovables, poniendo en riesgo muchas inversiones y la seguridad jurídica que debe garantizar cualquier sociedad democrática. Se está penalizando el autoconsumo con una fiscalidad injusta e ineficiente que supone un impuesto al sol. Se impulsan prospecciones que comportan gran impacto ambiental y que afectan a sectores económicos sostenibles en zonas como el Golfo de León o Canarias. Con la coartada de hacer de España un Hub gasístico, se está incentivando la compra de un gas que no necesitamos y que puede terminar en una nueva burbuja especulativa que si explota acabarán pagándola los españoles.

En materia de cambio climático, la política del PP es desastrosa. Ridiculizando su existencia, minimizando su impacto y sobre todo reduciendo los recursos presupuestados que en el 2015 se sitúan en los niveles del 2005.

La política del Gobierno Rajoy está atrapada en la tela de araña de una relación oscura con los lobbies energéticos y de la construcción. Que además está en el origen de la malversación de recursos públicos, con proyectos fallidos como el Castor que acabará costando 4.700 millones de euros a los ciudadanos, o autopistas que deben ser rescatadas con recursos públicos. Y lo que es peor que está en el origen de la corrupción sistémica que vive este país.

El debate del Consejo Europeo se produce el mismo día que Endesa protagoniza el último capítulo - por ahora- de un gran fiasco, una gran estafa. Lo que fue una empresa pública española, cuya privatización inició PSOE y culminó el PP ha terminado troceada y saqueada.

La historia de Endesa es la del capitalismo parasitario español. Con la excusa de la liberalización energética, que nunca se ha producido, se privatizó a dos manos por el bipartidismo PSOE-PP, siempre con el apoyo de CIU, para ponerla en manos de los amigos. Con el papanatismo que caracteriza a las élites españolas, la privatización de Endesa se produjo mientras el resto de grandes países europeos mantenían la propiedad pública de sus empresas energéticas.

Gobernando Aznar primero y Zapatero después, se abortaron procesos de concentración empresarial en el sector energético. Con momentos tan esperpénticos como el de "Endesa antes alemana que catalana". La historia ya es conocida, un gran proceso especulativo con el precio de las acciones de Endesa, que benefició a unos pocos, entre ellos la familia Entrecanales, propietaria de Acciona con un pelotazo de 1.700 millones de euros. Para terminar siendo propiedad de una empresa pública italiana, Enel.

Y el final no puede ser más escandaloso. Endesa reparte hoy 14.500 millones de Euros de dividendos que cobrará mayoritariamente Enel y con los que comprará la división latinoamericana de Endesa. Aunque para repartir dividendos Endesa deba endeudarse con un crédito concedido por otra empresa del grupo italiano Enel.

Al final, Endesa no es catalana, tampoco española, tampoco pública, tampoco multinacional. Sólo un empresa saqueada y troceada.

Es sólo un ejemplo de las consecuencias de la apuesta de los Gobiernos por un capitalismo concesional y parasitario que se apropia de los beneficios y socializa las pérdidas. Un modelo absolutamente incompatible con la eficiencia energética, con políticas para reducir el impacto de cambio climático.

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