dilluns, 15 de juliol de 2013

DEMOCRACIA O CORRUPCIÓN

Nunca antes un conflicto social y político se había presentado con tanta nitidez. O la ciudadanía y las instituciones rescatamos la democracia o la corrupción en todas sus facetas, que son muchas, habrá triunfado.

Es cierto que el caso Bárcenas, Rajoy y PP no es el único problema que tiene el país. Es cierto que existen muchas y poderosas razones para exigir que Rajoy dimita y se convoquen elecciones.
La primera de todas, el drama social que ha provocado con sus políticas y sobre todo con sus mentiras, haciendo desde la Moncloa lo contrario de lo que dijo y mintiendo reiteradamente, también después de ser elegido presidente del Gobierno.

En mi caso también resulta trascendente que se niegue a reconocer el derecho democrático a decidir que exige la ciudadanía de Catalunya. 

Pero todas estas razones, tiene hoy un hilo conductor, la defensa de la democracia, frente a quienes quieren la impunidad de la corrupción que, de por sí es la misma negación de la democracia.
  
Reitero lo que he repetido en el Congreso en muchas oportunidades. Un Presidente de gobierno, que ha venido cobrando y tolerando que otros cobren sobresueldos, no puede exigir sacrificios a la ciudadanía y especialmente a los sectores más necesitados. Un Presidente del Gobierno que ha comprado el silencio de un evasor fiscal y corrupto hasta enero del 2013 y le ha dado cobijo en el PP no tiene credibilidad para desentenderse de todo lo que este delincuente ha hecho. Pero sobre todo, Rajoy no tiene autoridad para representar ni un minuto más a su país. 

Hoy, una vez más, Rajoy nos ha mentido y engañado de manera tan zafia como insultante. Son tantas las veces que nos ha mentido que la ciudadanía corre el riesgo de normalizar esta actitud. Hoy en España, además de los derechos conseguidos durante décadas, está en juego la propia democracia.
Democracia es sobre todo la existencia de contrapoderes que impiden que ningún poder, de ningún tipo, se imponga sobre el conjunto de la sociedad.

Durante esta legislatura la democracia se ha debilitado hasta resultar irreconocible. No se trata solo de la manera absolutista con que el PP ha ejercido su mayoría absoluta en el legislativo, se trata del abuso reiterado de los Decretos Leyes, del control antidemocrático del Poder Judicial, de la criminalización y persecución de los movimientos sociales. 

Ahora Rajoy nos confirma que, en su obsesión por aguantar a toda costa, está dispuesto a impedir que funcionen los mecanismos de control democrático de las instituciones. 
Su negativa a comparecer ante el Parlamento, para que este cumpla una de sus funciones más determinantes, la del control del Poder Ejecutivo, ha puesto de manifiesto que lo más importante hoy es rescatar a la democracia del secuestro a la que el PP la tiene sometida.

La ciudadanía ha comenzado a movilizarse y espero que lo haga más en los próximos días. Y las fuerzas políticas tenemos la obligación de forzar la comparecencia de Rajoy. 

Para conseguir este objetivo solo hay un camino, unir fuerzas en lo que nos une, la defensa de la democracia. Y eso pasa por la dimisión de Rajoy y por devolverle la soberanía a la ciudadanía,  a través de la convocatoria de elecciones. 
Y si eso es lo que nos une, ningún grupo debería poner condiciones o requisitos que dificultaran la defensa común de la democracia. 

Situar ahora objetivos legítimos, pero que impiden alcanzar un acuerdo de defensa de la democracia, es hacerle el juego a Rajoy y sobre todo permitir que la corrupción le gane la batalla a la democracia.

No debería terminarse el Pleno del Congreso de esta semana sin que todos los grupos de la Cámara hayamos alcanzado un acuerdo para forzar la comparecencia de Rajoy y allí exponer un programa de mínimos. La dimisión de Rajoy y la recuperación de la democracia, devolviendo la palabra a la ciudadanía. 

Sería deseable que nadie eluda sus responsabilidades, que nadie busque coartadas para permitir que la corrupción le gane la partida a la democracia.
   

1 comentari:

Anònim ha dit...

Ahora estamos viendo que los mecanismos democráticos tienen errores que hay que subsanar con propuestas concretas. Aunque finalmente compareciera Rajoy para dar explicaciones, no deberíamos quedarnos satisfechos y deberíamos implementar ya leyes que permitan controlar a los dirigentes incluso en el caso de mayorías absolutas.

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